Un amigo me preguntó si tenía guardados los mapas de diferentes ciudades cuando viajaba, y me pidió que le regalara algunos.
Una tarea bastante difícil.
Lo que solía hacer es tirar todas las cosas relacionadas con una ciudad después de visitarla (salvo los recuerdos turísticos, claro). Como decía un poeta chino en un poema para depedirse de Cambridge,
“Tranquilamente me marcho, como cuando llegué. Suevamente me arremango, ni siquiera un jirón del cielo me llevaré.”
Antes tenía la manía de guardar todo lo que ha pasado en mi vida, hasta los borradores de mi bachillerato. No quería olvidar nada, así todo lo guardaba, para que nunca se pierda. Pero no es cierto. Cuando tenía las cosas guardadas, estaba más perezosa para recordarlas. Poco a poco se me olvidaban, y las cosas guardadas estaban y estarían durmiendo para siempre. Quizá servirá un poco para mis nietos, que quieran saber algo de la vida de su abuelita cuando me muera.
Tras una dura búsqueda, no he encontrado ningún mapa de las ciudades que he visitado, excepto el mapa de Cartagena y otro de Copenhague.
Cartagena fue la primera ciudad fuera de Murcia que visité después de llegar a España. Y Copenhague fue donde empecé a viajar sola por primera vez.
El mapa de Cartagena es simple, pero claro. No puedo reconocer qué ciudad es sin mirar el logo pequeñito del Ayuntamiento de Cartagena. En español e inglés, sin publicidad. Después de este primer viaje, fui a esta ciudad 3 veces más. 4 días en total estuve allí.
Y el de Copenhague es muy complicado, y me acuerdo de que me costó mucho leerlo, porque han puesto todos los nombres de las tiendas famosas, H&M, HILIMILI Health food, Cafés y restaurantes de China, de España, de Japón, etc.. Casi no podía encontrar los museos que quería visitar, porque los nombres de estos se han escrito de una forma demasiado “ligera”… Y el tamaño es como 4 veces del de Cartagena. Pero en esta ciudad tan complicada sólo estuve 3 días.
Se los voy a dar a mi amigo, el mapa más simple y el más complicado.
Y le voy a decir: lo que pesa menos en la mano, pesa más en el corazón.
Cartagena, octubre, 2010